No soy perfecto pero el Espíritu Santo día a día va formando el carácter de Cristo en mí. Él me va mostrando mis faltas. No puedo lograr por mí mismo ningún cambio permanente; dependo de Jesucristo. Cuando reconozco mis pecados, mi incapacidad y confieso; Jesucristo me restaura, me renueva y me transforma

No hay comentarios:
Publicar un comentario