Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor.1 Pedro 2:2,3 (Reina-Valera 1960)
Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor.1 Pedro 2:2,3 (Reina-Valera 1960)
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